El Mañana

martes, 22 de octubre de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Yo-Yo Ma en los Laredos

20 abril, 2019

La semana pasada fue de lujo para los dos Laredos, recibimos la visita de uno de los más grandes chelistas del momento, si, no, el más. Yo-Yo Ma está realizando una gira por todo el mundo con el fin de unirnos en torno a la cultura, es como si con cada nota que sale de su chelo, diera una puntada en este maltrecho mundo y lo remendara un poco; puntadas musicales, puntadas de sonidos, puntadas de amor indiscutible. Yo-Yo Ma transmite precisamente eso: amor y por amor es que se ha dado a la tarea de poner parches de música en todo el mundo.

La visita programada en los dos Laredos, originalmente era realizar el evento en medio del puente, en la mera línea divisoria, nada más significativo y simbólico que hacerlo en el punto donde se unen dos países, sobre el puente que nos comunica y sobre el río que nos une y nos separa al mismo tiempo. Lamentablemente no fue autorizado por las autoridades norteamericanas por cuestión de seguridad. Fue una lástima porque hubiera tenido un gran significado simbólico. Con repercusiones mundiales.

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De cualquier manera, el evento se realizó y de alguna manera salimos ganando porque no fue sólo una presentación, sino tres, una en el parque junto al río al otro lado y dos en Nuevo Laredo. La primera tuvo lugar en Estación Palabra, emblemático espacio cultural de tiempos de Ramón Garza Barrios bajo la dirección del doctor arquitecto Eduardo Alarcón, que por cierto ahí estaba y es a quien le agradezco haber conocido a Yo-Yo Ma, me lo presentó hace muchos años en un disco de jazz. Desde entonces lo disfruto.

En Estación Palabra se les dio la oportunidad a cuatro jóvenes artistas locales de platicar sus experiencias. Yo-Yo Ma los escuchó con mucha atención y para cada uno de ellos tuvo palabras de aliento y reconocimiento, todo de una forma no sólo amable, sino afectiva y entusiasta, hizo derroche de bondad, buen humor y profesionalismo; posteriormente escuchó una interpretación de la orquesta juvenil a la que alentó entusiasta y les dio una clase de técnica formidable, cuando tocaron por segunda vez se notó inmediatamente el cambio, los transformó en unos minutos.

Y como si fuera poco, participó en la interpretación de una pieza compuesta por Enrique Medina para la ocasión: “Visitante”. Escuchar los maravillosos sonidos que brotan del chelo de Yo-Yo Ma, es una verdadera delicia, un agasajo para el oído y un aliento para nuestro espíritu. Yo-Yo Ma transmite los más nobles sentimientos y nos hace sentirlos. Qué honor tan grande para Enrique Medina que un genio como Yo-Yo Ma interpretara su composición y dirigido por él.

Finalmente, en la Plaza Juárez, a unos pasos del río Bravo, nuevamente nos deleitó con las notas de su chelo, tocando música de Bach como es el proyecto original; sencillo, amable, simpático y hasta bromista, nos dirigió unas palabras en español resaltando la importancia de la unión de las dos ciudades; tal vez el único caso de estas características en el mundo. La visita de Yo-Yo Ma, nos puso en las primeras planas mundiales y a nosotros nos transportó al cielo escuchándolo.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un espléndido fin de Semana Santa, disfrute el Domingo de Resurrección a nuestro estilo: en el campo, con toda la familia.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Y gritó