El Mañana

sábado, 14 de diciembre de 2019

Laredo Texas 16 noviembre, 2019

Pasará madre 30 años en la prisión

Gerardo Zavala Loredo, el papá de la niña Rebecca, purgará 14 años en prisión, por comprar los químicos a la tlapalería y ayudarle a desintegrar el cuerpo

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Por REDACCIÓN

LAREDO, TX.- A Mónica Yvonne Domínguez la sentenciaron a 20 años de cárcel por deshacerse del cadáver de su hija de 2 años, disolviéndolo en ácido; purgará 30 años en prisión porque ya cumplía una condena de 10 por golpear a sus cinco hijos, y las dos décadas de ahora serán consecutivas al primer castigo que ya cumple.

Y Gerardo Zavala Loredo, el papá de la infortunada Rebecca, purgará 14 años en prisión, por comprar los químicos a la tlapalería y ayudarle a desintegrar el cuerpo; no les comprobaron el homicidio de la pequeña Rebecca, los restos del cadáver fueron mínimos para hallar alguna lesión que hubiese indicado que ellos la golpearon causándole la muerte.

Pero ella empezará a purgar esta pena de dos décadas de encierro, después de que cumpla una sentencia de 10 años que le acaban de confirmar este mismo año, por golpear a sus cinco hijos repetidas veces, castigo impuesto el año 2015, pero que le habían dejado 10 años de libertad bajo prueba, la que ahora quedó sin efecto al morir la niña en febrero y además de encontrarla culpable de deshacerse del cadáver.

Serán condenas consecutivas, primero 10 y luego empezará la de 20 años, 30 años en total.

El juez Joe López, titular de la Corte de Distrito 49, les leyó la tarde de ayer, la pena que decidió y que la Fiscalía de Distrito del Condado de Webb y la pareja de acusados junto con su abogado particular, habían convenido previamente.

Los cargos de esta sentencia son 20 años por manipular evidencia para tratar de deshacerse de un cadáver; dos años por abusar del cuerpo mismo, y dos años más, por poner en peligro a un niño, o sea, la menor que murió en circunstancias nada claras, supuestamente ahogada dentro de la bañera en la regadera del departamento.

Las dos condenas de par de años cada una, correrán junto con la de 20.
La autopsia de la médico forense del Condado de Webb, Corine Stern, no tuvo material cadavérico suficiente para encontrar signos de asesinato; el cuerpo de Rebecca estaba casi disuelto en sustancias químicas, salvo una parte de su cráneo, el 14 de febrero, fecha en que fue hallado adentro de una cubeta con capacidad de cinco galones, la cual estaba herméticamente tapada. Domínguez y Zavala escondieron dicho contenedor en el clóset de su recámara, al parecer por más de tres días.

Mónica Domínguez, de 38 años, se retiró llorando profusamente camino de la Corte 49 hacia los pasillos que conectan con la Cárcel Regional del Condado de Webb; los varios pañuelos desechables que le ofrecieron para enjugar sus lágrimas no pudieron bien secarlas, ni contener las muchas más que derramó en su compungido caminar.

Gerardo Zavala Loredo, mexicano indocumentado, de 33 años, padre de la menor, es quien adquirió una serie de sustancias químicas en las ferreterías locales, cuando Mónica Domínguez le telefoneó para decirle que la niña estaba muerta y que tenían que deshacerse del cuerpo.

El cadáver lo ocultaron en el guardarropa de la habitación principal de su departamento, el número 11, de un complejo habitacional ubicado en el número 1817 de la calle Jefferson, esquina con avenida Santa Rita, en el barrio Canta Ranas.

Ella ya está purgando una condena de 10 años de prisión, revocada este mismo año, por golpear repetidas veces a sus cinco hijos, incluida la infortunada Rebecca.

La nueva condena de 20 años en una cárcel texana, correrá después de esa década de encierro.

Mónica Yvonne Domínguez no podía acercarse a sus cinco hijos, había sido sentenciada en el año 2015 a 10 años de libertad condicional y le habían quitado la potestad de los menores.

Ahora al descubrirse la muerte de Rebecca el 14 de febrero, se determinó revocarle la libertad bajo condición y dictarle entonces la pena de 10 años de encierro, por abusar y golpear de los niños.

Ello porque la mujer regresó a vivir con sus hijos y con Gerardo Zavala, a quien el Estado de Texas le había dejado la custodia y la responsabilidad de los pequeños de entre 2 y 11 años.

El el 14 de febrero de 2019, alguien denunció a la mala mujer, como quien tenía adentro de su departamento el cadáver de su pequeña de 2 años, quien tres días después, el domingo día 17 de febrero, cumpliría 3 añitos.

En su ausencia, los lardenses y residentes del vecindario, le hicieron su fiesta con regalos, peluches y juguetes, justo afuera de su departamento donde murió o fue asesinada.

Mónica Yvonne y Gerardo Zavala fueron detenidos ese 14 de febrero, por poner el cadáver de su hija de 2 años a disolver en una cubeta con ácido; sólo restos del cráneo de la niña fueron hallados.

La mujer y Zavala Loredo decidieron deshacerse del cuerpo de la niña; ella llamó al esposo para que fuera rápido a la casa de ambos y que antes comprara cloro, ácido o diluyentes químicos en alguna tienda.

Ellos dijeron que la menor murió en un accidente en la bañera, cuando la mamá estaba a cargo de ella (prohibido por mandato judicial), el hombre estaba trabajando.

HISTORIA DEL CRIMEN
La mujer disolvió el cuerpo en sustancias químicas adentro de una cubeta.
Mónica Yvonne Domínguez fue condenada ayer a 20 años de encierro por deshacerse del cadáver de su niña Rebecca, de 2 años.

Gerardo Zavala Loredo es quien adquirió las sustancias químicas en las ferreterías.Rebecca Zavala Domínguez no pudo festejar sus 3 añitos, pues 72 horas antes, sus vecinos la festejaron post mortem, afuera de su departamento y sitio de muerte.

Gerardo Zavala Loredo es quien adquirió las sustancias químicas en las ferreterías.Rebecca Zavala Domínguez no pudo festejar sus 3 añitos, pues 72 horas antes, sus vecinos la festejaron post mortem, afuera de su departamento y sitio de muerte.