El Mañana

viernes, 13 de diciembre de 2019

Nuevo Laredo 7 julio, 2019

Pobreza y olvido, el otro N. Laredo

Para tener agua deben esperar a que pasen pipas y llenar sus tinacos, que algunos ponen bajo tierra para que no esté tan caliente y se evapore

Piedad es uno de los miles de ciudadanos que viven en el olvido, allá en las colonias alejadas. FOTOS: DANIEL MÉNDEZ / EL MAÑANA

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Por MARTHA MARTÍNEZ

“Somos los olvidados”, expresó Piedad Maldonado, una mujer que a pesar de su edad y de sus enfermedades lucha por salir adelante.
Piedad vive en la colonia Naciones Unidas, en el poniente de la ciudad, donde la vida es muy distinta a la realidad que viven familias de otros sectores.

Entre calles de tierra y viviendas con materiales improvisados, los residentes de este alejado sector enfrentan el día a día, su acceso a los servicios básicos no es igual que en el área conurbada, pues sus años de lucha por regularizar el sector no han derivado en acceso a lo básico.

Para tener agua deben esperar a que pasen pipas y llenar sus tinacos, que algunos ponen bajo tierra -e incluso con techitos- para que no se caliente tanto por la constante exposición al sol, sobre todo aquellos que no han hecho un contrato para tener el servicio de agua potable.

“Aquí han venido a prometer muchas cosas y nada se ha cumplido. Incluso el alcalde Enrique Rivas ha estado aquí, sabe de las necesidades que tenemos, pero nadie hace nada, queremos mejores calles, pavimentadas. Aquí llueve y es intransitable, mi casa se está cayendo, me gustaría mejorarla, pero yo vivo de la caridad”, dijo Piedad.

Ella está postrada en una silla de ruedas, donde permanece la mayor parte del tiempo, pues la diabetes poco a poco se la ha ido acabando, además de tener incontinencia urinaria.

Desde hace seis años perdió a su único hijo y para sobrevivir elabora pulseras para vender, siempre y cuando cuente con el recursos para comprar el material.

Durante las últimas lluvias, el agua trasminó las maderas y laminas del techo y por el momento no cuenta con el dinero suficiente para mejorar las condiciones de su hogar, como muchas otras familias que viven en ese sector.

Las precarias viviendas no ofrecen protección contra el extremoso clima de Nuevo Laredo.

En colonias como Naciones Unidas, se pueden encontrar hasta caballos, que comparten la poca agua con la que cuentan sus habitantes.