El Mañana de Nuevo Laredo

27 diciembre, 2020

Se dan abrazo… pero a distancia




Por MARTHA MARTÍNEZ y EMMA TREVIÑO


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Esta Navidad fue distinta para muchas familias que acataron las recomendaciones de evitar las reuniones en esta fechas, los abrazos no fueron presenciales sino virtuales.

Los Garza cada año acostumbran a reunirse para convivir, cenar e intercambiar los regalos, pero en esta ocasión tuvo que ser a distancia, para prevenir la dispersión del Covid-19. Las risas no faltaron, mucho menos durante el intercambio, pero sobre todo el cariño y amor por cada uno de los integrantes de la familia.

“Hicimos un intercambio sorpresa, los regalos se hicieron llegar a casa de la persona que nos tocó y entonces en la cámara mientras uno decía el nombre de la persona a la que nos tocó, el del otro lado de la pantalla iba abriendo su regalo. Fue muy divertido y nada complicado. Diferente porque no pudimos abrazarnos, pero si vernos y hablarnos con el mismo amor de siempre”, expresó Dulce Garza.

A través de sus teléfonos celulares cada uno de los integrantes de la familia Garza, se las ingeniaron para divertirse y disfrutar de la familia a pesar de las circunstancias que ha dejado la pandemia.

DESDE LA VENTANA

Para Josué, ver a sus niños desde la ventana esta Navidad fue lo más cerca que ha estado de ellos en los últimos meses, y no es para menos, el Covid-19 tocó a sus puertas y ahora su familia está contagiada.

Aunque siempre tomaron todas las precauciones, y él no estuvo cercas, su hijo de 2 años de edad de pronto comenzó con fiebre, tos, dolor de garganta y fue llevado por su madre al médico, en donde le hicieron la prueba de PCR y salió positivo. A los dos días su otro hijo de un año y su esposa salieron positivos.

Él es enfermero y desde la pandemia ha evitado estar en casa por miedo a contagiarlos, y pese a todos los cuidados que su esposa tuvo fueron infectados y no sabe cómo pudo haber sido.

En la Nochebuena, Josué les llevó los regalos y la cena navideña, tras la ventana los pequeños y su esposa lo observaban, con lágrimas en sus rostros, pues es lo más cerca que podían estar de él.

Aunque ya van por el noveno día, sienten que ha sido una eternidad, por lo que piden a la gente ser más consciente y usar cubrebocas, respetar las distancias, ya que su única salida era al súper mercado y a las citas médicas de sus hijos, por lo que no sabe donde pudo contagiarse.


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