El Mañana

jueves, 21 de marzo de 2019

Local 10 enero, 2019

Talento local rompe las barreras

El futbolista Ángel Hernández Ramírez firma con escuadra francesa de segunda división

Ángel Eduardo Hernández Ramírez, futbolista neolaredense acaba de ser firmado por el club francés de Segunda División, Stade de Reims.

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Por FERNANDO LÓPEZ

Cuando la insistencia y entrega por lo que uno quiere se mantiene y se suma con la lucha, todo, aunque parezca imposible, se puede dar y prueba de ello es el atleta paralímpico Ángel Eduardo Hernández Ramírez, futbolista neolaredense con capacidades especiales, quien acaba de ser firmado por el club francés de Segunda División, Stade de Reims.

“Tengo 28 años de edad y acabo de ser llamado por el Stade de Reims con el cual firmé por tres años y muy contento por este logro, luego de haber batallado en mi carrera y no tener equipo hasta que a finales de diciembre, tras estar jugando la Final de Tercera División con el Chicago Fire me vieron y me llamaron para contar con mis servicios, la verdad fue una grata sorpresa, aún no me la creo, pero ya estamos acá trabajando y podría debutar el sábado; aunque tenía ofertas de varios equipos de EU, me gustó esta propuesta y sin pensarlo me decidí por Francia”, dijo en exclusiva para este matutino.

PRIMERO PASOS

“Yo nací en 1990 en Carrizal Papantla, Veracruz, pero a los 7 años llegué a Nuevo Laredo y aquí hice toda mi carrera, entonces entré a estudiar a la escuela Felipe Durón, también estuve en la Doroteo Arango, y viví en la colonia Francisco Villa, donde da clases mi querido y gran maestro y ser humano el profesor Gustavo Ochoa, quien me ha apoyado en mi carrera, integrándome desde entonces en el atletismo, aunque para llegar al futbol tenía que estudiar primero y dejar el deporte para después. Desde pequeño el futbol ha sido mi gran pasión, aunque a veces me sentía mal porque tenía mi pie malo, pero aun así seguí con ese sueño que yo quería”, señaló Ángel.

Siendo parte del Atlas de Nuevo Laredo donde estuvo cuatro meses al ser considerado “mucha pieza” por su calidad, Ángel buscó nuevos horizontes en el futbol para niños “normales”, no encontrando respuesta en la ciudad, estado, ni el país, pese a tener calidad y ser de nivel de selección paralímpica, empero los prejuicios fueron cerrándole las puertas, lo cual dice agradece.

“A los 13 años un entrenador del Atlas me dijo que me ayudaría a estar en la preselección de Nuevo Laredo que sólo tenía que entrenar mucho por mi condición, siendo apoyado por el profesor Gustavo Ochoa de la escuela Felipe Durón y Club de Atletismo Tortugas del Poniente para no perder mi condición y velocidad, que es lo que realmente me ha ayudado en este proceso, siendo preseleccionado por Nuevo Laredo y después me gané un lugar para integrar la Selección de Tamaulipas a los 15 años. Eso le dio un giro a mi vida cuando fui a jugar la Copa Nacional en la Ciudad de México, siendo considerado en el 2009, para ir con la Selección Nacional a Colombia, a los Juegos Parapanamericanos”, agregó.

DUROS GOLPES

El camino de Hernández Ramírez, como para la mayoría de los atletas con capacidades diferentes (parálisis cerebral menor y el pie derecho orientado hacia adentro) en nuestro país, no ha sido fácil, pues tuvo que empeñarse en lograr su sueño pese a ser rechazado, además de sufrir en el camino la pérdida de dos pilares de su vida.
“A los 12 años perdí a mi padre, lo cual me ha dejado marcado, han sido tiempos difíciles para mí y para mi familia; no me pude despedir de mi papá, en aquel entonces estaba en Guadalajara, Jalisco, en una competencia nacional.

Después, en el 2014, mi madre falleció, siendo otro gran golpe en mi vida; en ese momento me encontraba picando piedra, había mandado solicitudes a equipos tanto en México como en el extranjero, lo que yo quería era trabajar ya, pero nadie me daba la oportunidad.

Hasta que en el 2016 me llamó el Chicago Fire de Estados Unidos de Tercera División, equipo donde estuve dos campañas logrando el campeonato, anotando tres goles en la Final y eso me abrió las puertas para llegar a Francia”, dijo.

Considerándose una persona humilde, raza, como dice, añadió que está agradecido por lo que ha logrado: “Nunca olvido de dónde vengo, ni olvido a quienes me apoyaron. Agradezco a Diosito que me ha bendecido, a mis padres que me cuidan desde cielo y al maestro Gustavo Ochoa, quien me ha acompañado y lo veo como un padre para mí y también a mi familia.

¡Esto va para toda la gente de Veracruz y de Nuevo Laredo, Tamaulipas y por México!”, externó.