El Mañana

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Tecnologia 10 septiembre, 2019

Un sueño marciano

Al ser cuestionada sobre si cree en la existencia de vida alienígena, "Blueberry" no lo duda: debe haber otros seres viviendo en otras partes de la inmensidad del cosmos

Héctor García

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Por Agencia Reforma

Cd. de México.- Podría decirse que la carrera de Alyssa Carson como cosmonauta empezó cuando, a los 3 años, le dijo a su padre, Bert Carson, que quería visitar las estrellas.

A tres lustros de aquel anuncio doméstico, esta chica, apodada “Blueberry”, forma ya parte del equipo de la misión Mars One, una iniciativa utópica lanzada en 2011 que, bajo auspicio privado, pretende establecer en un futuro una colonia humana en Marte, y cuya estancia sea televisada en la Tierra en tiempo real. Un reality show.

Imposible o no, conocer, literalmente, otros mundos siempre ha sido la gran motivación de Alyssa.

“Desde que era pequeña siempre tuve el sueño y la pasión de ir al espacio, así que solo hice lo que pude para formar parte del equipo”, expresa en entrevista “Blueberry”.

“Para mí esto es normal, pues lo tengo presente todos los días desde que tengo 3 años, pero definitivamente es emocionante por la idea de hacer estudios en otro lugar y ser capaz de conducir una investigación”.

El objetivos principal del proyecto, concebido por el investigador Bas Lansdorp y el científico Arno Wielders, ambos holandeses, es el establecimiento de la colonia en el segundo planeta más pequeño del Sistema Solar hacia el año 2033, cuando Alyssa tenga 32 años.

Pero ella, oriunda de Hammond, Luisiana, ya tiene los ojos en ese momento que cree muy posible y se adelanta: “No sé qué es lo que diré cuando esté en órbita, porque será el momento en el que finalmente logre cumplir mi deseo, así que solo me sentiré feliz de estar ahí”.

Aunque claro que las cosas no serían tan sencillas y muchos frentes quedan por prever.

Marte, por ejemplo, arrojaría diversos riesgos para el ser humano, problemas que habría que encarar. La radiación, ataja Alyssa, es solo uno de ellos.

“También están el debilitamiento de músculos y huesos mientras estás en un lugar con una gravedad menor, como allá, lo que ocasionaría un impacto corporal. Tampoco hay oxígeno en ninguna parte, por lo que siempre será necesario ocupar los trajes para estar protegidos”, concluye.

Pero, mientras eso se torna en una completa realidad, las energías de “Blueberry” continúan en la tierra, aunque siempre en el mismo sentido.

Alyssa, embajadora de Mars One, es también fundadora de la Blueberry Foundation, en Estados Unidos, que otorga becas a chicos que buscan realizar estudios en el área espacial y desarrollarse profesionalmente, como ella.

Asimismo, desea que el apoyo a las mujeres en cualquier carrera científica siga creciendo.

“Definitivamente no hay tantas mujeres en la profesión del espacio y, aunque ahora hay astronautas hombres y mujeres, hay miles de trabajos en el que ellas se han ido involucrando, como ingeniería, pruebas de motor, etcétera”, indicó.
Una carrera única
Dentro de la experiencia que puede presumir Alyssa, quien también se desempeña como conferencista en temas espaciales, se encuentra haber presenciado tres lanzamientos de transbordadores, así como haber asistido en múltiples ocasiones al Campamento Espacial de Alabama, operado por el Centro Espacial y de Cohetes de Estados Unidos de la Comisión de Exhibición de Ciencias del Espacio de ese estado norteamericano.

En 2012 y 2013, por ejemplo, también participó en los campamentos espaciales de Turquía y Canadá, convirtiéndose en la primera persona en formar parte de los tres campamentos espaciales de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) en el mundo.

Incluso, es la primera y única persona en terminar el programa Pasaporte de la NASA al visitar los 14 Centros de Visitantes del mismo organismo.

Finalmente, en octubre de 2016, a los 15 años, se convirtió en la persona más joven en ser aceptada y graduarse de la Academia Avanzada de PoSSUM, deviniendo de manera oficial en una aprendiz de astronauta.

“Ellos (sus futuros colegas) son una inspiración para mí porque te apoyan, platicas con ellos, te desafían junto con ellos; recuerdo que Sandra Magnus, quien formó parte de la misión STS-119 que viajó en el transbordador Discovery en 2009, me dijo que fue a los 9 años cuando decidió su profesión, y eso me inspiró para cumplir mi propósito”, compartió Alyssa, cuyos hobbies, más allá del espacio, son muy terrestres, como tocar el piano, jugar fútbol y ver películas y series en Netflix.

Al ser cuestionada sobre si cree en la existencia de vida alienígena, “Blueberry” no lo duda: debe haber otros seres viviendo en otras partes de la inmensidad del cosmos.

“Definitivamente pienso que debe algún tipo de vida, porque el universo es demasiado grande como para que no exista, solo que no sé qué tan cerca esté. Además, ya estamos en busca de signos de vida bacteriana, pues eso permitirá saber si es posible que exista un asentamiento potencial gracias al agua, el hielo y todo lo que se ha encontrado ahí”, puntualizó.
El reality show
La misión Mars One eligió a sus integrantes en 2013 entre 202 mil 586 aplicantes; en 2015, el equipo se redujo a solo 100 candidatos, 50 hombres y 50 mujeres, conocidos como “The Mars 100”, aunque a la empresa final únicamente acudirían entre 6 o 7 elementos.

Con los seleccionados se enviarían un satélite de comunicación, robots, habitáculos y cámaras de TV que serán utilizadas para documentar la estadía de los astronautas en el Planeta Rojo, a manera de un reality show.