El Mañana

lunes, 16 de septiembre de 2019

Global Curiosidades 22 agosto, 2019

Una infección devora su cráneo por usar cotonetes (hisopos)

La mujer tenía una infección bacteriana que estaba comiéndose el hueso del cráneo en la parte posterior de su oído

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Por Elmira.es

Un gesto muy habitual tras la ducha es limpiarse los oídos con un bastoncillo de algodón. Algo que le ha costado muy cara a una mujer australiana de 37 años, la cual repetía todas las noches el mismo ritual de limpiarse sus oídos.

La afectada mantuvo esta costumbre durante cinco años, hasta que empezó a padecer problemas de audición en su oído izquierdo, descubriendo así lo el horror que le ocurría en realidad.

La mujer, de nombre Jasmine, acudió al médico, que le diagnosticó otitis o infección del oído, y le prescribió antibióticos. Pero los problemas de audición seguían, y un día sacó el bastoncillo de su oído y estaba empapado en sangre, según cuenta Live Science

Tras varias pruebas, se comprobó que había perdido audición, acudiendo a un otorrinolaringólogo que optó por realizarle a la paciente una tomografía de la cabeza. Fue en ese momento cuando Jasmine se dio cuenta de la realidad. La mujer tenía una infección bacteriana que estaba comiéndose el hueso del cráneo en la parte posterior de su oído. «Tenías que haber venido hace cinco años», dijo el otorrino, que programó una cirugía urgente.

Después de cinco horas de operación, a Jasmine se le retiró el tejido infectado y se le reconstruyó el canal auditivo. Durante la operación, los cirujanos se percataron de que había fibras de algodón en el oído que se habían infectado tras acumular bacterias durante cinco años. De esta manera, el hueso del cráneo de Jasmine tenía el grosor de un papel.

Desde la Academia Americana de Otorrinolaringología recomienda evitar a toda costa introducir objetos en los oídos, incluidos los bastoncillos. Estos elementos siempre han estado muy cuestionados ya que son perjudiciales porque empujan hacia dentro la cera, y además, pueden irritar y dañar el oído, llegando a perforar el tímpano en alguna ocasión, además de ser causantes de numerosas infecciones como la que le ocurrió a la mujer australiana.

Pese a la operación realizada, los cirujanos lograron detener la infección pero su pérdida de oído fue inevitable.